Mostrando entradas con la etiqueta No sabía sobré qué diablos escribir. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta No sabía sobré qué diablos escribir. Mostrar todas las entradas

sábado, noviembre 28, 2009

Ya huele a Navidad. En las tiendas Tatiana canta "que vaya su casa esta navidad" y un árbol bailador con ojos y boca me recibe en la casa de una amiga desde hace unos días. Todavía no es diciembre y ya las tiendas están atascadas de personas, hay filas interminables, parece que se preparan para abastecer sus sótanos de víveres para una guerra venidera. De acuerdo, el 24 y el 31 lo entiendo, pero ¿los demás días qué?
Los vendendedores salivan cuando piensan en sus jugosos aguinaldos.

Pronto me torturarán al pedirme que ponga los dichosos foquitos al árbol y yo plañiré a grito pelado...pero igual terminaré poniéndolos.

No me gusta diciembre, hay un aire nostálgico que me asfixia. Odio los villancicos con todo mi ser, odio escuchar El niño del Tambor mientras devoro tranquilamente una pizza en el área de comida rápida de algún centro comercial (dicha canción me transporta directamente al infernal sexto año de primaria, cuando me pidieron que fuera el ángel en la pastorela, y sí, es una de las cosas que quiero borrar de mi memoria).

Antes no era así. Yo era la primera en colocar los adornitos, en cantar con singular alegría villancicos; Navidad significaba dormirse tarde, ponerse un vestido "de fiesta", tomar un sorbo de vino, bailar y tener regalos al día siguiente. Saltaba de la cama y corría a la sala. Enfrente del árbol cerraba los ojos... "Uno, dos... ¡tres!" Los abría. Ahí estaban, cuadrados, triángulos envueltos en papeles con renos y bastones estampados; distintas formas y tamaños.

Navidad viene de la mano del fin de año, de todas esas cosas que no hiciste... de todo lo que tendrás que hacer... El tiempo pasa sin consideración. Tic, tac. Un año más.


Esas cosas no las analizas cuando tienes 9 años. Entre otras cosas que tampoco analizas, tu escala de felicidad llega al máximo cuando llega un día en el que puedes hacer lo antes descrito.


Para dejar a un lado mi lado grinch y entrar en el espírítu navideño les dejo una bonita imagen de mis pasadas vacaciones: Santa vacacionando.



¿Por qué Santa cargaba sus pantalones? ¿Por qué se tambaleaba junto a la alberca mientras agitaba una mano gritando "Todos son unos malditos bastardos"? ¿Y Rodolfo el reno? Oh, Dios, no lo sé. Pero es Santa. No lo cuestionaré. Lo que menos quiero es que no me traiga mi curso para aprender finés subliminalmente y el resto de las cosas de mi lista de regalos.

jueves, agosto 20, 2009

Decisiones.

Cada día me vuelvo más indecisa, oh sí.

En realidad toda mi vida lo he sido. De niña, cuando tenía que escoger entre el dinosaurio verde o el azul sudaba frío y mi rostro se descomponía. ¿Por qué elegir entre el dinosaurio verde o el azul? Elegir uno sería despreciar el otro... Ambos eran igual de lindos... Y uno de ellos iba a sentir feo si lo desdeñaba ( ¿Qué quieren? A esa edad se tienen pensamientos descabellados e irracionales y se cree que los dinosaurios de peluche pueden sentir feo y así)
Terminaba diciéndole a mi mamá que me comprara el que ella quisiera. Me daba el elegido y yo daba media vuelta sin atreverme a mirar al dinosaurio despreciado. Pobrecito.

Pero las cosas se complican, señores. La vida es más sencilla cuando únicamente tienes que elegir peluches o cualquier otra fruslería.

Ahora las decisiones que debo tomar me quitan el sueño y provocan arrugas prematuras y expresión compungida.

Pero, bah, hoy me cansé de todo eso. Al fin todos los libros que he leído con las enseñanzas de seres iluminados han surtido efecto. Un momento... nunca he leído libros de esos... Pero bueno, qué importa. El caso es que desde hoy tomé la decisión de no preocuparme más. Si me equivoco, me equivoco Y YA. Además, cavilaba sobre la cuestión de las perspectivas... una situación puede verse desde varios puntos de vista: el fatídico, negativo, positivo, etc. Es nuestra elección. Si quieres tirarte a llorar desconsoladamente, o si quieres buscar el modo de darle la vuelta y hacer de eso algo bueno, es decisión.

Yo elijo ver una oportunidad en cada tropiezo.

(Ése último párrafo tuvo tintes de "Únete a los optimistas", ustedes disculpen. Esta noche tengo un exceso de optimismo)
 
Copyright 2009 Borderland. Powered by Blogger Blogger Templates create by Deluxe Templates. WP by Masterplan